Erase una vez, un caballero que estaba atrapado en un torreón (si, un caballero, ¿por qué tiene que ser siempre una princesa?). Entonces una princesa fue a rescatarlo, porque él decía: - I am agobiao! help me! Para ello, tenía que averiguar la altura del torreón y el ancho del foso que lo rodeaba (hay que decir también que en ese foso habían dos cocodrilos, pero aunque eran pocos, tenían mucha hambre). Ella estaba a 100 metros de la puerta del torreón y sabía que estaba a 22 metros del foso. También conocía ella que desde dónde miraba el torreón, había una inclinación de 20 grados y desde el principio del foso, una inclinación de 30 grados.Después cortándonos el rollo dice:
Averiguad la altura del torreón y el ancho del foso.Se empeñó en decirnos algunas pistitas (algo evidentes) como:
Son dos triángulos.¡Es increíble lo que se puede aprender en matemáticas!
Bonus: El profesor decía la palabra pistita de la forma más repipi que os podáis imaginar.
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